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| El Consejo de Europa y la OTAN pretenden crear un marco legal. Expertos en la materia y defensores del derecho a la intimidad se muestran cautos ante estos esfuerzos. | ![]() |
| Casi un año después de que Estonia sufriese una ola de ciberataques, su nombre se ha convertido en el llamamiento de los países que presionan para fortalecer la cooperación mundial entre Gobiernos y proveedores de internet con el objetivo de combatir los delitos informáticos. Pero expertos en la materia y defensores del derecho a la intimidad se muestran cautos ante estos esfuerzos. El Consejo de Europa planea introducir directrices para ayudar a los investigadores de este tipo de delitos, creando una especie de tratado, el primero que define los ciberdelitos, desde pornografía infantil a violación de la seguridad de la Red. Una de las propuestas más polémicas obligaría a los proveedores de servicio a dar a las autoridades una lista de los tipos de información que pueden ofrecer. Autoridad central en Estonia La OTAN, en la cumbre de Bucarest que celebra esta misma semana, también presentará una estrategia para luchar contra los ataques cibernéticos, que incluye la propuesta de crear una autoridad central encargada de la ciberdefensa. El plan contempla reforzar los programas de entrenamiento, un sistema de alerta y el desarrollo de una autoridad central para coordinar la lucha contra este tipo de delitos. Las autoridades estonias están presionando para completar un centro de defensa digital de la OTAN en su capital, Tallin, donde se reunirían expertos de los países occidentales para analizar las amenazas y desarrollar las estrategias correspondientes. EEUU, Alemania, Italia y España se han mostrado dispuestos a participar en el proyecto. Unos 50 científicos y técnicos trabajarían buscando estrategias para detectar y desbaratar los posibles ataques. Ayuda de las empresas Estonia también participa en la conferencia sobre cibercrimen del Consejo de Europa, donando 79.000 dólares para financiar programas de entrenamiento junto con Microsoft, que ha contribuido con 560.000. El Consejo también está tratando de convertir en ley, de regular de alguna manera, las relaciones entre proveedores de servicios y las fuerzas de seguridad, hasta ahora muy informales, y a juzgar por el caso estonio esto es clave. Cuando se produjo la ola de ciberataques contra este país europeo la pasada primavera, la mayoría de los proveedores de internet cooperaron con los investigadores, pero hubo excepciones, sobre todo los de Rusia, de donde precisamente se sospechaba que podían proceder los ataques. Es muy importante, pues, la ayuda de las empresas privadas, pero es difícil porque choca con su interés en preservar los derechos de los consumidores. También es la parte más difícil de una investigación, proporcionando información que pueda identificar las manos que están en ese teclado. Y es que los expertos insisten en que una de las tareas más complicadas es determinar si van detrás de la obra de un hacker, un gobierno, una empresa o un mix de los tres. En teoría, los proveedores no han puesto grandes objeciones a las líneas maestras, pero opinan que hay algunas propuestas polémicas que esperan sean eliminadas, como las interferencias directas. Es decir, que investigadores de Scotland Yard en el Reino Unido llamen a una empresa alemana para pedir información. Ahora, lo que hace falta es que más países apoyen los acuerdos internacionales para crear un marco legal concreto. Pero esto puede que no ayude a mejorar las cosas con Rusia que, junto con países como Georgia, Turquía y Liechtenstein se niegan a firmar el tratado de cibercrimen del Consejo de Europa. C. Carvajal / IHT | |
Enviado por: Manny Fecha:03/04/2008 Políticas de uso: Ver Politícas | |
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